La asociación europea de industrias del reciclaje, Recycling Europe, ha expresado su apoyo a la ambición de la nueva Ley de Aceleración Industrial (Industrial Accelerator Act, IAA) presentada por la Comisión Europea, cuyo objetivo es estimular la demanda de productos bajos en carbono mediante la creación de mercados líderes. No obstante, la organización advierte de que la propuesta deja fuera a uno de los instrumentos más eficaces para la descarbonización industrial en Europa: el reciclaje.
Según recuerda la entidad, el reciclaje permite reducciones inmediatas y a gran escala de emisiones de CO₂, además de disminuir la dependencia europea de materias primas procedentes de terceros países. Sin embargo, el texto de la IAA no incluye al reciclaje como sector industrial estratégico, lo que implica que los proyectos vinculados a esta actividad no se beneficiarán de procedimientos de autorización acelerados. Para el sector, sin un despliegue rápido de nuevas infraestructuras de reciclaje, la llamada “aceleración industrial” corre el riesgo de quedarse en una promesa teórica.
La organización considera especialmente llamativa esta omisión si se tienen en cuenta los propios compromisos de la UE en materia de circularidad. El objetivo de alcanzar un 24% de materiales circulares en la economía europea para 2030, fijado en el Pacto Industrial Limpiol a través del indicador de Tasa de Uso de Material Circular, requerirá una rápida expansión de la capacidad de reciclaje. Sin embargo, la propuesta actual prioriza determinados sectores industriales sin reconocer plenamente el papel de la cadena de suministro que proporciona materias primas recicladas bajas en carbono.
El texto sí reconoce la necesidad de impulsar la demanda de productos con menor huella de carbono, por ejemplo mediante la contratación pública y la introducción de criterios de sostenibilidad. Aun así, Recycling Europe considera que persisten importantes lagunas, como la escasa atención al papel de los plásticos reciclados en la descarbonización industrial. Además, gran parte de las medidas relacionadas con la economía circular se posponen a una futura Ley de Economía Circular.
La introducción de criterios “Made in Europe” para reforzar la base industrial europea es valorada positivamente por el sector. No obstante, la organización advierte de que su impacto dependerá de salvaguardas sólidas, ya que los socios de acuerdos de libre comercio podrían ser considerados como origen europeo en el texto final de la IAA, lo que podría diluir el efecto buscado.

